El libro de “Postreadicción”.

Seguro que conocéis a Julia y a Julián del blog “Postreadicción“.  ¿Que no?  No me lo puedo creer, ya estáis tardando en hacer clic aquí para ver todas las cosas maravillosas que hacen cada día.

Creo que soy la última en contároslo y seguro que ya todos lo sabréis pero si aún hay alguien despistado, que sepáis que ¡¡¡¡ han sacado un libro fabuloso !!!

postreadiccion

Como todo lo que hacen, el libro es súper bonito de principio a fin, pero no sólo eso, además es muy práctico y está lleno de recetas sencillas y riquísimas PARA TODOS.  Y señalo en mayúsculas lo de PARA TODOS porque, aunque parezca difícil, hay alternativas PARA TODOS, incluso para los que son alérgicos al gluten, al huevo o a los lácteos.  Gracias a este libro nadie se quedará sin su dulce, riquísimo y precioso.

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Flotadores de patito (donuts camuflados).

Sí, tengo una cierta obsesión por los flotadores “de patito”.  No es que yo necesite flotador, que ya llevo el michelín perpetuo y aprendí antes a bucear que a nadar (de pequeña me metía debajo del agua, salía a coger aire como las ballenas, y me metía otra vez para dentro y así hasta que me acorchaba).  Es que me parecen cómicos.  La culpa es de Forges, en su “Historia de Aquí”.

flotadores de patito

Desde que vi esta viñeta suya quedé traumatizada.  Y es que así no hay forma de invadir nada en condiciones.  Ni aunque seas un “sarraceno revenío”, ni un entrenado “navy seal”, ni un aguerrido legionario, ni ná de ná…

Total, que estaba yo el otro día aburrida y me di cuenta de que hacía la friolera de 2 años casi que no hacía nada con fondant y pensé en hacer algo veraniego para ver si aún era capaz  y claro, lo primero que me vino a la mente (mi subconsciente es así, que le voy a hacer yo), fueron los flotadores de patito, que más veraniegos no pueden ser.  Y pensé si sería posible “decorar” un donut.

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Donut flotador de patito.

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Moldes para flashes en La Tartienda.

“Cuando el niño nació, como todo espartano fue examinado: lo rodearon de flashes congelados de todos los sabores.  Si hubiese nacido débil, ráquítico, enfermizo o friolero, se habría puesto a tiritar y habría sido descartado.”

 

(Si no habéis visto la peli “300” o si la habéis visto y no os gustó ni un poquito, mejor id al final, que hay recetas.)

 

Foto de zipzicle.com

Foto de zipzicle.com   Haz clic en ella para ir a la tienda.

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¿Y a ti? ¿Cómo te gustan las torrijas?

A mí, como las hacía mi abuela.  De vino tinto.   A pelo.  De esas que, si te pasas y te comes demasiadas, te coges una buena “torrija”.  Más bien secas.

Pero este año ni las hago ni las cato.  Así que me voy a conformar con darme un “atracón visual” con vuestras propuestas.

 

Fuerza torrija

 

Dejadme vuestro enlaces, vuestras fotos, vuestras recetas… Que el aroma llegue hasta Dagobah.

Mmmmm.  Siento una perturbación en la fuerza…

Pastillas de menta caseras.

Como los “after-eight” pero como más de pueblo.  Más pleistocénicas.  Más rupestres.  Más contundentes.  Más…  Más…  Que me des más, leñes, que se me han terminado ya.

Pastillas caseras de menta

Hace ya tiempo que las llevo viendo por las interneses, pero cuando por fin las vi en el blog de “i am baker” fue cuando me hizo “click” el interruptor cerebral de “venga, me arremango y pruebo”.  La recetaza está aquí pero como que no me apetecía hacer un bote entero de leche condensada y tener rodando miles de pastillitas tentadoras por ahí.  Total, que me puse a reducir y reducir y reducir al más puro estilo jíbaro que tanto me caracteriza y me he quedado con la mínima expresión, como para “huy, yo voy a probar a ver qué tal se me da y luego ya, si eso, me lanzo”.

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Postdata: TE AMO.

Se me ha ocurrido que para este San Valentín me apetece declararme (pero no a Hacienda, que eso es más adelante y aún quedan unos meses).  Y que a lo mejor le apetece a alguien más.  Así que he pensado convocar vuestra imaginación al más puro y romántico estilo epistolar de toda la vida, para que podáis declarar vuestro amor de manera privada y anónima y para que yo pueda recoger todo ese amor y amalgamarlo y cuidarlo en mi tienduqui, que me hace muchísima ilusión.

Cartas de amor

Cartas de amor

Todo lo que tenéis que hacer es escribir una carta de amor.  A mano, sí.  Y en papel.  Y meter el papel en un sobre, de ésos que van con sello.  Y enviarla por correo.  Una carta como las de antes.  Como las cartas de amor que se mandaban nuestros padres y nuestros abuelos.  Como aquéllas cartas de amor que se enviaban los personajes románticos de nuestras novelas favoritas.   Cartas de amor a tu amado o a tu amada, pero ¿por qué no?  También a tu perro.  O a tu madre.  O una carta de agradecimiento a aquella profesora que marcó tu carrera y a la que tanto recuerdas.  O a tu pueblo, a tu tierra, al escritor que escribió tu novela preferida, a esa niñita de 2 años que es la luz de tu vida desde que la trajiste al mundo… A lo que tú quieras.  O a tí misma, sí. ¿Por qué no?   Nunca está de más decirnos lo mucho que nos queremos.  Mientras sea una carta de AMOR y te salga del corazón, tu carta es perfecta.

Eso sí, ha de ser ANÓNIMA.  No pongas remite.  Simplemente escríbela.  Con todo tu corazón.  Con todo tu cuidado.  Con papel de colores, perfumada… Pon tu alma en esa declaración.  Y envíala al bosque mágico de “La Tartienda”, en esta dirección:

LA TARTIENDA
C/ de los Gallegos, 10.  Local.  Esquina con Rincón de la Solana
28032 Madrid

Con todas las cartas recibidas y en uno de nuestros talleres infantiles haremos algo bonito que se quedará con nosotros en la tienda, formando parte del lugar, para que todo nuestro amor se junte y se transforme en algo mágico y poderoso, que brille como un pequeño sol y nos dé calor, alumbrando y guiando nuestro camino.

 

 

Será una especie de carta a Papá Noel o a los Reyes Magos, pero en lugar de pedir cosas en ella, entregaremos nuestro corazón.  :-)   ¿Os animáis a participar?