Seguimos con las bizcobolas: la cobertura.

Creo que este es el paso que más guerra está dando a casi todo el que lo intenta.  No sólo por la técnica sino porque no todos los chocolates sirven.

Y es que no sé en “Jiuston”, pero en España “tenemos un problema” con las bizcobolas, porque lo que utiliza Bakerella para sus creaciones (y que en EEUU está disponible en casi cualquier tienda) no es exactamente chocolate y aquí no es fácil de encontrar.  En EEUU se utiliza lo que allí llaman “candy melts”, “candy coating”, “candy waffers” y similares.  Hay muchas marcas que comercializan coberturas de diferentes sabores y una gran variedad de colores.

Son coberturas sí, y parecen chocolate, pero no son chocolate exactamente.  No son tan temperamentales como éste último y de hecho ni siquiera necesitan temperado.  Son más espesitas, la capa de cobertura que obtenemos con ellas es más gordita y endurecen rápidamente y a temperaturas más altas que el chocolate.

Para cubrir yo prefiero el chocolate de todos modos, porque es más fluido y queda más liso con mayor facilidad, pero a la hora de hacer “detallines” para decoración: narices, picos, patas, etc.  los candy melts son mucho mejores sin ninguna duda (precisamente por ser más espesos).

Para más inri, si lo más lejano al polo norte es el polo sur, lo más alejado a un experto en chocolate soy yo así que lo que os voy a contar es simplemente cómo cubro yo las bizcobolas, lo cual probablemente no tenga mucho que ver con el método más adecuado para cubrirlas y tal vez sea difícil de adaptar a las “coberturas americanas”, pero no os puedo contar más que mi experiencia.  Es lo que tiene ser autodidacta…

Capítulo I.  LA COBERTURA (chocolate versus otras opciones).

Lo primero es escoger un buen chocolate.  Es mejor usar chocolates de cobertura y mucho más cómodo si los puedes encontrar en gotas.

En el caso del chocolate negro y el chocolate con leche tienes las cosas más fáciles y puede que incluso te sirvan chocolates de tableta comerciales pero el caso del chocolate blanco es más crítico porque resulta más difícil de encontrar en versión cobertura.  Sé que Valor lo comercializa en cajas pequeñas (sólo lo he probado una vez y no me convenció) y también sé que en tiendas mayoristas tipo “el duo harinero” lo tienen (aunque puede que tengas que comprarte un bolsón de 2,5 kg).  Ahora lo tienes en cómodas bolsas de 400 g en “La Tartienda” (pincha aquí para verlo).

Si quieres utilizar coberturas a la americana, también puedes encontrar los candy melts pinchando aquí.  Es lo que vamos usar en este tutorial, candy melts de color naranja.  “Candy melts” es el nombre comercial de la cobertura que comercializa la marca americana Wilton.  Otras marcas tienen otros nombres para sus coberturas.

Capítulo 2.  EL RECIPIENTE (para fundir y para cubrir).

Parece una tontería pero el recipiente en el que fundes el chocolate es importante.  La primera vez que oí que me recomendaban recipientes de plástico me sonó rarísimo, pero una vez hecha la prueba, comprendí perfectamente que no hay color.

Yo antes utilizaba cristal y más de una vez se me quemó el chocolate porque es un material que acumula calor, tanto que a veces el chocolate en contacto directo con la superficie de cristal puede llegar a quemarse.  Es mucho mejor utilizar plástico.  No evita que estés siempre al tanto para que no se te queme el chocolate, pero no te quemarás cogiendo el recipiente y el único calor será el del chocolate, no el que acumule el recipiente.  Eso sí, asegúrate de que sea un recipiente de plástico apto para uso alimentario y en el microondas.

Después de mucho buscar, encontré en unos chinos unos cacharrillos de plástico con un formato que me ha encantado, más que nada por el borde.   No son muy profundos pero sí muy cómodos y prácticos.

Me recuerdan a las palanganillas en las que nuestras abuelas preparaban los tintes para el pelo pero me resultan súper prácticos a la hora de sacarlos del microondas porque en lugar de meter los dedazos por dentro, los puedes sacar cómodamente agarrándolos por la solapa exterior.

Es un detalle un poco tonto pero me encanta.  Por comodidad y también porque te ahorras mucha mancha, que el chocolate es de un escandaloso cuando lo trabajas…  Acabas manchando toda la cocina a la que te descuidas.

Eso sí, como este recipiente es tan bajito, para cubrir las bizcobolas prefiero otro más profundo.  Aquí ya sí que uso cristal, más que nada por manía.  Y porque con estos cuencos que en su día compré en “Casa” me apaño “mu ricamente”.  Tienen una profundidad y una anchura de boca que me resultan perfectos para mi forma de trabajar.

Cuando tengo el choco fundido, lo paso a estos cuencos para ir cubriendo las bizcobolas.

Estas son sólo “mis mañas”.  Con la práctica ya te irás buscando las tuyas, utilizando los cacharros que tengas por casa y que mejor se adapten a tu forma de trabajar (y a las necesidades de las bizcobolas, claro).

Capítulo 3.  LA HUMEDAD y la cobertura.

Es tu enemigo acérrimo (la humedad) y tendrás que estar alerta contra ella en todo momento: el agua de lavarte las manos, la condensación…  Cualquier cosa puede estropearte la cobertura.

Mucho ojo.  Si te lavas las manos, sécatelas requetebien antes de arrimarte al chocolate.  No trastees con líquidos cerca de él.  Y no se te ocurra echarle un licorcillo para darle vidilla ni nada semejante.  Una sola gota puede dar al traste con todo tu chocolate, haciéndolo terroso e inmanejable.  Cualquier cosa que le añadas deberá ser grasa (los colorantes siempre con base oleosa y los aromatizantes también).

Pero tampoco lo tires si se te aterrona.  Ten fe y, ya que te ha caído líquido, añádele más y ve removiendo.  Poco a poco verás que el terrón se recupera y tendrás una especie de crema que podrás echar en moldes, utilizar de relleno para bizcochos y galletas… Es una especie de herejía pero el chocolate no está precisamente a un precio como para tirarlo a la que te pase cualquier percance.  Como siempre he sido una hereje, hacía estos mejunjes cuando era pequeña, antes de saber que la humedad y el chocolate eran enemigos acérrimos, por eso sé que el chocolate aterronado por la humedad tiene solución.  (Mira aquí si tienes curiosidad).

Capítulo 4.  “LA FUSIÓN” de la cobertura.

Para ser sincera, prefiero fundir estas cosas (chocolate o cobertura) en el microondas, me resulta muchísimo más cómodo.  Puedes hacerlo al baño maría pero aparte de ser más aparatoso, es mucho más peligroso.  No ya porque el chocolate pueda quemarse sino porque esto de andar “jugando” con los vapores supone exponerse mucho más a que te pueda caer humedad en el chocolate.  Obviamente, si no tienes microondas, no te quedará otra que usar el baño maría, en cuyo caso TEN UN CUIDADO ESPECIAL para que no te caiga una sola gota de humedad.  Si tienes Thermomix y la controlas, seguramente podrás fundir en ella el chocolate sin mayor problema

Si no tienes chocolate en gotas, pícalo con un cuchillo bien afilado.  Cuanto más pequeños sean los pedacitos, más fácil y rápidamente se fundirá.  Echa el choco (en gotas o picado) en el recipiente elegido y ponlo en el microondas.  Hay que ir sacándolo y removiendo de poco en poco hasta que esté fundido.  Es mejor tardar un poco más en fundir el choco que acabar tirando un montón de choco quemado y en realidad tampoco se tarda tanto.  El tiempo va a depender de la potencia del aparato y de la cantidad de cobertura que vayas a fundir, que no es lo mismo fundir 200 gramos que 2 kilos.

Es posible que salgas “chamuscada” alguna vez y que la cobertura se te queme.  No hace falta que jures en arameo, sólo toma nota de lo que hiciste mal y procura no repetirlo.  Si fue porque en vez de 30 segundos tuviste la cobertura en el micro un minuto entero, ya sabes que debes sacarlo para removerlo con más frecuencia.  Si fue porque con 20 segundos se te quemó, es que tienes que reducir la potencia.  Sea como sea es importante hacer caso a las abuelas y “estar a lo que se está”.  Una causa frecuente de chocolate quemado es atender una llamada de teléfono mientras lo fundes, estar haciendo otra comida o pendiente de otra cosa…  En esto hay que ser muy Zen: si fundes chocolate, sólo funde chocolate.

Para una cantidad pequeña, de 250 g por ejemplo, programa 2 minutos (seguro que te sobrará tiempo), mete el recipiente con la cobertura y enciende el micro.  A los 30 segundos, sácalo y remueve. Dependiendo de la potencia que hayas elegido, se habrá fundido seguramente un poco (si ves que se ha fundido mucho, acorta el tiempo o baja la potencia).

Remueve para que el calor se reparta bien y evitar que se queme.  Si por configuración del aparato el calor tendiera a ser mayor en una zona del recipiente, remover el chocolate ayuda a que el producto en esa zona sea distinto cada vez y disminuye el riesgo de acabar con cobertura quemada.

A medida que se vaya calentando y con el movimiento, la cobertura se irá fundiendo cada vez más.  Repite el proceso las veces que sean necesarias (mete unos segundos, saca y remueve, mete unos segundos, saca y remueve…)

Hasta que el chocolate esté casi fundido y sólo queden algunos pedacitos más “enteros”.

Cuando tengas esto, ya no lo metas más al micro.  Remueve con fe, que sólo con el calor remanente de lo que ya está fundido, se acabará fundiendo el resto.  Y si te ayudas del dorso de la cuchara para “chafar” contra el borde del recipiente los pedacitos rebeldes,  mejor que mejor.

Al final tendrás algo totalmente liso y sin grumos.  ¿Ves lo espesos que son los candy melts?

Capítulo 5.  LA CONSISTENCIA de la cobertura.

En la foto de arriba se aprecia perfectamente lo espesitas que son estas coberturas, que guardan la forma de los “chorrillos” sin ningún problema, como si fuera una ganache casi montada.

Esto puede daros algún quebradero de cabeza a la hora de conseguir coberturas lisas y perfectas.

Aunque al dar capas más gruesas los defectos de debajo se perciben menos, al enfriar rápidamente hay que trabajar con garbo y ligereza y no hacer muchas bizcobolas a un tiempo o se te marca la propia cobertura y sus caminos al escurrir.  Si ves que se queda demasiado espeso porque endurece enseguida, mételo un poco al micro (sólo unos segundos) hasta que recupere fluidez.  Puede que incluso necesites añadir algo de aceite (vegetal, suave e incoloro, tipo girasol, maíz… Yo no he utilizado este truco todavía pero Esther, de Chocolatísimo, nos lo recomendó en sus cursos para “aclarar” chocolates y supongo que podrá utilizarse también en estas coberturas) o manteca de cacao o de coco.

Por el contrario, el choco blanco nada más fundirlo estará demasiado fluido y te dejará una capa de cobertura casi transparente.  Esto es menos grave en el cado del choco negro y en el del choco con leche.  Tendrás que esperar que se enfríe un poco antes de cubrir para que coja algo de consistencia, pero cuidado, si dejas que se enfríe demasiado, se quedará tan espeso que no te quedará una cobertura lisita sino que se verán “grumos” y bultos.

Lo ideal sería temperar el chocolate pero es un poco engorroso así que yo nunca lo hago.  Suelo trabajar el choco blanco a una temperatura que no me parezca ni fría ni caliente al tacto.  O sea, que más o menos será similar a mi temperatura corporal.  “A ojo de buen cubero” como quien dice.  No es nada profesional, lo sé, pero si tengo que temperara a cada paso, creo que no volvería a hacer una bizcobola en mi vida.

En resumen, siempre que se quede demasiado espeso el choco, mételo unos segundines al microondas o añade algo de aceite vegetal suave.  Y siempre que esté demasiado líquido, espera a que enfríe un poco.  Es cuestión de irle cogiendo el truco al asunto y a tu chocolate.  Digo tu chocolate porque, una vez que encuentres tu marca, la que te funciona de maravilla y con la que te sientes cómoda, te recomiendo que te quedes con ella porque diferentes marcas se comportan de forma distinta y, si cambias de marca, tendrás que volver a cogerle el truco a esto de los calentamientos y enfriamientos).

Con las coberturas (los candy melts y similares) no tendrás este problema de liquidez excesiva, más bien lo contrario: te puede pasar que notes que te queda demasiado espeso.  En ese caso, una vez fundido, puedes añadir un poco de aceite vegetal, de sabor lo más suave posible, hasta que tengas la cobertura que deseas.  O manteca de cacao (derretida) o de coco (derretida también).

Capítulo 6.  CUBRIR LA BOLA.

Y llegamos por fin a nuestro objetivo: la cobertura, el “mostruo” de las bizcobolas…   Sé que a la mayoría es lo que más trabajo le cuesta pero ya veréis que no es tan complicado.

Lo principal: el recipiente adecuado.  Cuando hayas intentado cubrir unas cuantas, comprenderás perfectamente las necesidades.  Debe de ser más bien profundo pero con la boca ancha.  Ahora veremos por qué.

Lo primero que hacemos de dejar caer la bola en la cobertura.

La bola no debe tocar el fondo del recipiente en ningún momento.  Por eso necesitas uno que tenga cierta profundidad.  No te preocupes, que como tanto el chocolate como la cobertura tienen una densidad considerable, al soltar la bola en el recipiente no se te va a ir al fondo.  Siempre debe quedar una base de cobertura por debajo de la bola.  Si ves que la cobertura se va gastando, reponla: funde un poco más y añádela al recipiente de cobertura para evitar que las bolas toquen el fondo.

Ahora hay que “duchar” la bola para cubrirla por completo.  Con mucho cuidadito de no tocar la bola ni romperla, ve cogiendo cobertura fundida de los lados y echándosela por encima (con una cuchara, un tenedor… lo que más cómodo te resulte).

Por eso la boca del recipiente debe ser más bien ancha, para tener espacio para estas maniobras y también para poder sacar luego cómodamente la bola del recipiente.

La bola debe quedar completamente cubierta.

La operación “cobertura” está hecha.  Ahora toca la operación “levantamiento”, que es casi más complicada todavía,  sobre todo con los candy melts.

Capítulo 7.  EL LEVANTAMIENTO (de la bola cubierta).

Antes que nada, necesitas tener bien a mano una hoja de papel antiadherente para ir dejando las bolas cubiertas mientras esperas  a que la cobertura endurezca (papel para horno, yo uso el del Mercadona, que funciona estupendamente y está genial de precio). Usar este papel te facilitará enormemente despegar luego la bola sin romperla.

Pon la hoja de papel en una bandeja amplia y lisa, que luego te permita llevar y traer las bizcobolas sin que organices una buena al intentar levantarlas para dejarte sitio en la mesa, para llevarlas a la nevera o para lo que necesites.  Parece una tontería pero basta que dejes tus bizcobolas en el papel sobre la encimera y sin bandeja debajo para que tengas que hacer sitio, tires del papel y las bizcobolas se vuelquen y se vaya todo tu trabajo al garete (habla la voz de la experiencia, naturalmente).

Hay que sacar la bola pero ¿cómo?  Lo primero que os puedo decir es que ¡¡ con mucho cuidado !!  En todo momento debemos procurar no romper la bola y tocarla lo menos posible con los “instrumentos” que utilicemos para evitar que se desmigue y nos vaya manchando la cobertura dejándola llena de miguitas.

Si cubres con candy melts, la consistencia de la masa (firme) y tener las bizcobolas bien frías, parece que ayuda.  Con el chocolate el frío  te puede dar problemas de temperado pero como vamos a ir en plan “comando” y sin temperar nada, nos toca aguantarnos y que sea lo que dios quiera.  ;-)

La operación de levantar la bola y depositarla sana y salva en el papel es más fácil con el chocolate, al ser más fluido.  Yo uso un tenedor de postre de dientes muy largos.  Con él cojo la bola desde abajo, la levanto con cuidado, la sacudo un poco para que escurra el chocolate sobrante y la dejo en el papel con la ayuda de otro tenedor.

Con los candy melts se complica la cosa.  Puedes hacer lo mismo, levantar la bola, dejar que escurra…

Y pasarla al papel.  Ahí está lo complicado.

Si no trabajas con soltura, te puede pasar que cuando vayas a soltar la bola, la cobertura ya haya solidificado y se te quede la bola pegada al tenedor, como cuando se te pega un trozo de celo o de cinta de embalar a la mano y no hay manera de quitársela de encima.

Irremediablemente, en este caso soltar la bola va a suponer que se te rompa y se te quede una parte pegada al tenedor y esa parte de cobertura dejará una “calva” en la bola.

Véase la diferencia con el choco, que no da esos problemas para nada porque tarda mucho más en solidificar.

Bakerella deposita las bolas con cuchara, yo no me apaño.  Prueba todo lo que se te ocurra hasta que des con la solución que mejor te cuadre para dejar tus bizcobolas cubiertas en el papel con los daños colaterales reducidos al máximo.

Ahora sólo queda esperar a que  la cobertura endurezca, retirar las rebabas con un cuchillito afilado y mucho tiento…

Y ya está.  Tus bizcobolas listas para presentar.  En cápsulas de colores como si fueran trufas o tal cual.

Siempre puedes fundir cobertura de un color a juego y decorarlas un poco con unas rayitas, espirales, churrillos al libre albedrío caótico…  Tiro de archivo, que esta foto es del año de la polca y está borrosa y desenfocada, pero como muestra, vale.

 

Capítulo 8.  EL PALITO (para hacer “cake pops”).

Lo monas que quedan las bizcobolas encaramadas en sus palitos a lo “piruleta” ¿verdad?  Ese paso y el de dar a las bizcobolas entidad propia y formas espectaculares y divertidas ha sido la aportación que ha encumbrado a Bakerella al trono indiscutible de reina de los cake pops.  ¿Cómo se cubre la bizcobola para encaramarla en su palito?  Pues también tiene sus truquis…

1.  No hagas bizcobolas demasiado grandes (la gravedad juega en tu contra y cuanto más grande sea la bola, más probables serán las roturas y los deslizamientos)

2.  Que la masa sea bien firme (una masa blandita no aguantará en el palo sin derrumbarse)

3.  Fija bien la bola al palito antes de cubrir.

Empezamos por este último punto.  Bakerella recomienda un truco que me parece muy ingenioso y que funciona muy bien.  Primero deja las bolas en el papel antiadherente.  Luego moja un poco el palito en la cobertura.  No mucho, no hay que clavar el palo hasta el fondo de la bola o se romperá después.  Yo creo que 1 cm o así será suficiente para mojar.

Luego inserta el palito en la bola.  La cobertura se quedará en la base de la misma.

Sólo tienes que dejar que la cobertura que une bola y palito endurezca (en el frigo siempre es más rápido) y ya tendrás el palito bien sujeto a la bola.  

Ahora tienes que hacer lo mismo que en las bizcobolas normales: cubrir.  De igual forma que con aquéllas, sumerge la piruleta en el recipiente de cobertura (sin llegar nunca a tocar el fondo) y cubre la bola “duchándola” con cobertura de los bordes si lo ves necesario.

Cuando esté bien cubierta, la levantas, la sacudes con mucho cuidado para que caiga el exceso de cobertura y la dejas secar clavada en un bloque de poliespán o en un suporte para bizcobolas como éstos.

Una vez solidificada la cobertura, estarán listas para envolver con celofán y presentar a tu gusto.  El “pegotillo” de cobertura servirá de “plataforma” para que la bizcobola no escurra palito abajo (salvo que estés a merced de los calores veraniegos, en ese caso, lo mejor es no hacer bizcobolas con palito hasta que llegue el otoño y bajen las temperaturas porque si el “pegotillo” se derrite, la bola bajará por el palito irremisiblemente).

Con los candy melts es difícil que no te queden “marcas” de escurrido.  Con el chocolate es más fácil que te quede una cobertura lisa pero también tienes que esperar más a que el choco de la base antideslizamientos solidifique, y la capa cobertura siempre sale más fina.

Capítulo 9.  Las sobras (de cobertura).

Los recortes del chocolate y de la cobetura ¡¡¡ se pueden reutilizar !!!  Guárdalos en una bolsa en un recipiente hermético y en lugar fresco y seco, como harías con el chocolate.  Esto sirve igual para los recortes de las rebabas que para el choco fundido que te haya sobrado.  ¿Cómo lo recuperas?  Para mí lo más práctico es extender lo que ha sobrado en papel antiadherente, en una capa más o menos fina.

Deja que endurezca del todo y despégala del papel

Trocea la “torta” con los dedos en pedacitos,

mételos en una bolsa que luego cerrarás bien y… ¡¡ Listo para guardar y reutilizar cuando lo necesites de nuevo !!  Eso sí, guárdalo en lugar fresco y seco, claro.

Ánimo, que sólo queda el último capítulo (espero que no se me haya muerto nadie todavía)

Capítulo 10.  A LIMPIAAAAAAR.

A estas alturas tendrás un engorro de cobertura (chocolate, candy melts o lo que sea) por toda la cocina: el bol de fundido, el de cobertura, la encimera, los utensilios…  La forma más sencilla, rápida y eficaz de limpiar todo es AGUA CALIENTE.  O bien al grifo a todo lo que dé el calentador (con cuidado de no escaldarte), o bien calentando agua en un cazo.  Pasa todo por agua caliente y quitarás la cobertura con toda facilidad.

Y ya tá.  Espero que se haya entendido y que os animéis a probar.  Que no os desalienten las dificultades, seguid intentándolo hasta que encontréis vuestra técnica y vuestra marca de chocolate o de cobertura “infalible”.  Al final veréis lo fácil, sencillo, versátil y divertido que es esto de “bizcobolear”.  Y, sobre todo, ¡¡ lo ricas que están las bizcobolas !!

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126 pensamientos en “Seguimos con las bizcobolas: la cobertura.

  1. hola preparé unos cake pops pero los 4 primeros me quedaron perfectos luego el chocolate blanco empezo a volverse muy espeso y no me dejaba cubrirlos por que se volvian pesados y se partian al medio, no se como hacer que el chocolate vuelva a quedar un poco mas ligero

  2. hola prepar´r unos cake pops pero los 4 primeros me quedaron perfectos luego el chocolate blanco empezo a volverse muy espeso y no me dejaba cubrirlos por que se volvian pesados y se partian al medio, no se como hcer que el chocolate vuelva a quedar un poco mas ligero

  3. Hola buenas noches.Mil gracias por tus consejos y por compartir tu experiencia. Estoy haciendo cake posp como negocio y la verdad en mi pais Colombia son una novedad. Los estoy decorando con fondant o con chispitas de colores.

  4. Hola Morgana!
    Me ha encantado toda tu explicación y me he reído bastante! Genial!
    Yo los hice el otro día por segunda vez, con chocolate de cobertura negro, marca hacendado y genial. Tengo ganas de probar con los candy melt por eso de los colores… aunque veremos a ver qué pasa!!! Saludos

    • Los “candimeles” son bastante más espesos, cubren más gordito y endurecen más rápido pero a veces te dan ganas de tirarlos por la ventana precisamente por eso… ;-)

  5. He usado los candy melts y siniestro total! No se terminan de fundir y no quedaron para nada lisitos. Eso sí, estaban muy bueno. Algún consejo?

    • A veces cuando les cae algo de humedad quedan terrosos y parece que no se han fundido, pero en realidad es otra cosa. No son tan delicados como el chocolate en el sentido de que no necesitan temperado pero sí que son igual de delicados en cuando a que se pueden quemar fácilmente y a que la humedad los “aterrona”. ¿Será eso lo que les ha pasado?

      También es cierto que son más espesos que el choco normal. Hay gente que añade manteca de cacao o aceite suave (maíz, girasol) para darles más fluidez.

      • Lo que nos ha pasado es que quedó muy espeso y no podíamos cubrilos. La próxima vez, le agregaré algo de aceite. Muchas gracias por tus consejos.

  6. Hola Morgana!
    Me encantan tus paso a paso, me has animado y voy a probar a hacer unas bizcobolas de oreo con forma de fantasmita para este Halloween (un apaño para no tener que teñir el chocolate, básicamente), a ver qué tal me salen, porque es la primera vez que me pongo. Haciendo acopio de ingredientes, me he encontrado en el Alcampo/Auchan tabletas de chocolate de cobertura blanco de la marca Nestlé. Lo digo por aumentar la lista de posibles chocolates blancos de cobertura, que comentabas que era escasa. Aunque si te digo la verdad, aún no lo he probado, ya escribiré con los resultados según como me funcione.
    Un abrazo, sigue así!

    • Llevo tiempo detrás de esas tabletas pero no las encuentro… ;-) De todos modos, siempre que puedo prefiero usar para estas cosas chocolate en gotas. Más que nada porque es mucho más cómodo de manejar.

  7. Al igual que vos soy autodidacta y me encanta la reposteria. Me encanto tu blog. Estoy comenzando con los cakepops, tengo la duda, cuanto tiempo porian durar fuera de la heladera (nevera) estos cake pops si los hacemos con queso crema?

    • Yo no los tendría demasiado tiempo, la verdad. Lo justo para hacer y servir. En EEUU usan frosting en lugar de queso crema y el frosting, al llevar azúcar, seguramente hará que los cake pops aguanten más tiempo sin frío. Pero en España no somos tan golosos en general y por eso los hice con queso crema en lugar de frosting. ;-)

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